9 de febrero de 2012

Azerbaiyán está feliz de ser la sede de Eurovisión, pero no así sus fans gays

Cuando el supershow Europeo llegue a Bakú en mayo, los fans gays no serán bienvenidos.

Con artistas de toda Europa a punto de arribar en mayo a Bakú,  para competir en el show europeo más grande del año, un conservador y bien organizado Azerbaiyán debe hacer frente a sus demonios culturales y políticos.

El dinero no es un problema aquí. El país, rico en hidrocarburos, está derrochando mucho dinero para deslumbrar a los espectadores con un show digno, un Eurovisión lleno de brillo y ritmos pop. Sin embargo, el concurso traerá consigo a Bakú  una variedad humana poco popular en el país– los periodistas, los armenios y los gays.

Desde que el concurso es conocido como un gran atrayente del público gay, algunos consideran que es una ocasión perfecta para celebrar una marcha del Orgullo Gay. La propuesta provocó de inmediato una respuesta violenta. Los opositores exigieron que Bakú mantenga sus calles en orden a través de un sitio en Facebook llamado "Say No to Gay Pride in Baku" (Diga no a la marcha del Orgullo Gay en Bakú),  donde las virtudes y desprestigios de la homosexualidad están siendo objeto de acalorados debates.

Curiosamente, el jefe de una organización que se ocupa de temas LGBT en Azerbaiyán tampoco se muestra muy entusiasmado con la idea de una marcha del orgullo gay. "Ni nuestra comunidad, ni la mayoría de los representantes de las minorías sexuales están preparados para ello", comentó a News.az Kamran Rzayev, directivo de una entidad sin fines de lucro  que lucha para Igualdad del Género y Desarrollo.

Las posibilidades de una marcha del orgullo gay en Bakú puede parecer remotas, pero muchos en Azerbaiyán esperan que el concurso de música se convierta en un catalizador para el cambio. Activistas de derechos humanos han tratado de aprovechar la oportunidad para llamar la atención a los endebles argumentos de democracia del país, mientras que algunos observadores esperan que el evento contribuya a la consolidación de la paz entre Azerbaiyán y su principal antagonista, Armenia, que tiene previsto participar en Eurovisión.

El gobierno, que se mantiene ocupado decorando la ciudad para el alarde publicitario en mayo, sigue diciendo que todo el mundo - armenios incluidos - es bienvenido a Bakú. Lo que sigue siendo una incógnita es hasta qué punto esa bienvenida se extenderá a los homosexuales.

Fuente: Damián Dzienciarsky
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