21 de mayo de 2012

Los opositores planean protestas por los presos políticos de Azerbaiyán durante Eurovision

Azerbaiyán, país bañado por el mar Caspio y conocido por su riqueza petrolera, logró el derecho a organizar el festival gracias a la victoria el pasado año en Düsseldorf de la pareja Ell/Nikki con el tema Running scared.

Desde entonces, los azeríes han invertido grandes cantidades de dinero en construir un moderno pabellón, el Baku Crystal Hall, con capacidad para 25.000 espectadores, a orillas del mar.

Las autoridades de Bakú alargaron el famoso bulevar de la ciudad para construir un paseo, construyeron tres hoteles de cinco estrellas y remozaron aeropuertos, carreteras, plazas y fachadas, proyectos que duplican el presupuesto de la anterior edición. Todas estas reformas financiadas con los pingües ingresos recibidos de las exportaciones de sus ingentes recursos petrolíferos han transformado la capital de la antigua república soviética en la "Dubái del Cáucaso".

Reivindicaciones sobre los presos políticos

No obstante, no todos están encantados con el festival, ya que las organizaciones de derechos humanos han lanzado la campaña Canta por la libertad para protestar por la celebración de Eurovisión en un país donde se pisotean los valores europeos y hay decenas de presos políticos.

"Realmente no nos oponemos a que Azerbaiyán acoja Eurovisión. Lo que queremos es que todos los presos políticos sean puestos en libertad antes de la apertura del festival", declaró a Anar Mamedli, coordinador de la Alianza en Defensa de las Libertades Políticas.

Para la directora el Instituto Mundo y Democracia, Leila Junus, el festival de Eurovisión es, sin duda, un gran acontecimiento, pero "no debiera celebrarse en Bakú, cuyos habitantes padecen todo tipo de arbitrariedades".

"Si las autoridades no ponen en libertad a los presos políticos llamaremos a miles de nuestros partidarios a que acudan a las actividades de festival con camisetas que lleven impresos las caras de los encarcelados", ha advertido el líder del opositor Frente Popular de Azerbaiyán, Alí Kerimlin.

Según Amnistía Internacional, en Azerbaiyán, país que preside desde 2003 Ilham Alíev, que heredó el poder de su padre, existen 13 presos políticos.

Con todo, los dirigentes europeos no se han planteado declarar un boicot al certamen como en el caso de la Eurocopa de fútbol en Ucrania debido al encarcelamiento de la líder opositora, Yulia Timoshenko, ya que Azerbaiyán es un país crucial en los planes de la Unión Europea de reducir su dependencia energética de Rusia.
Publicar un comentario